Las reformas en pisos de alquiler requieren de sopesar varios factores previos. Sobre todo cuando ya llevamos asentados o acomodados en un piso arrendado desde hace algunos años, y quisiéramos aclimatarlo y adaptarlo a nuestro gusto y a nuestras necesidades específicas. Pero ¿hasta qué punto es posible acometer reformas de estas características en pisos de los que somos arrendatarios, y que, por lo tanto, no son de nuestra propiedad?

 

Además, lo deseable es que estas reformas, o algunas de ellas, puedan ser reversibles en función de que nos vayamos a marchar del piso. Este es un factor importante, pues también es posible que el propietario quiera que se le restituya el piso tal y como en principio fue cedido en arrendamiento. Igualmente hemos de saber diferenciar entre los diversos tipos de reformas, pues las de reparación y rehabilitación, a menudo indispensables para un correcto funcionamiento de las instalaciones e infraestructuras de la vivienda, han de corresponder (ya desde el ordenamiento establecido por el Código Civil) al arrendador, y no al arrendatario. He aquí otro aspecto con el que hemos de tener sumo cuidado.

 

No obstante, existen también las llamadas obras de mejora y las del arrendatario, que, como su propio nombre indica, serían responsabilidad de este y correrían a su costa.

 

Pisos de alquiler: reformas que se pueden hacer, y quién ha de hacerlas

 

En este apartado es donde podremos explayarnos a propósito de los diversos tipos de reformas en pisos de alquiler, y a cuenta de quién habrá de correr cada una de ellas, según lo establecido por el ordenamiento jurídico-civil español. Así pues:

 

 

 

Como podemos apreciar, las reformas de pisos en alquiler conllevan una serie de pormenores legales que hemos de conocer si no queremos encontrarnos con trabas y problemas. Para ello, es muy aconsejable contar con expertos en el complejo asunto de la gestión de alquileres.